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sábado, 15 de marzo de 2014

Cumbre agraria, campesina, étnica y popular.


Hace muchos años en nuestro país, no se presentaba  un escenario tan colorido, alegre y lleno de esperanza, como el que presenciamos el día de hoy, en el inicio de nuestra cumbre agraria, campesina, étnica y popular.

Multitudes de banderas, todas cosidas con el hilo de la historia y la dignidad, se juntan  en un solo grito de unidad, gentes de todos los colores y raíces, se sentaron juntos a discutir cual será el mejor destino para estas tierras andinas que surcan desde la guajira hasta  el amazonas.

Colombia  recordó nuevamente la tan añejada consigna de la convergencia unitaria obrero- campesina y ha echado andar un proceso que se convierte paso a paso, en la nueva posibilidad de construir la Colombia que queremos.
Hoy 15 de marzo del 2014, campesinos, obreros, estudiantes, negritudes e indígenas, se han reunido en el palacio de los deportes en la ciudad de Bogotá, para dar inicio a esta nueva experiencia de la lucha popular.

El sueño de Bolívar, Galán, Benkos Biohó, Manuel Quintín Lame, se hace cada vez más palpable, los colombianos de a pie, hemos acordado juntarnos bajo las consignas de la paz con justicia social, la vida digna y la asamblea nacional constituyente.

Lo que a la actualidad estamos dilucidando, no es más que la indudable  muestra  de la agudización de la crisis del sistema capitalista imperante y la inmediata respuesta de los empobrecidos del campo y la ciudad.

La posibilidad de un nuevo paro nacional agrario y popular, no es ajena para ninguno de nosotros, por el contrario es una herramienta más de convocatoria, organización y decisión para cambiar los destinos de nuestra patria.

Muy bien lo diría Andrés Gil vocero de la marcha patriótica, nuestra responsabilidad es la de forjar caminos de paz, que transformen la vida de los colombianos. Esta no es una apreciación alejada de la realidad de la cumbre agraria campesina, étnica y popular, siendo una responsabilidad conjunta la de todos nosotros de construir la paz tan anhelada que nuestro pueblo quiere.

La cumbre pues, hoy pasa a ser un escenario popular con vocación de poder; de poder desde abajo y con el pueblo, en busca de la constituyente participativa y plural, que nuestra historia constitucional llama a gritos y que el pueblo organizado e indignado reclama en UNIDAD.


Solo nos queda entonces el camino, todas las manos juntas, con martillo y azadón, construyendo lo que el pueblo hoy decreto, la unidad en la participación y en la decisión.  

Unidad de procesos populares,.
colectivo la voz de los sin voz.

viernes, 13 de diciembre de 2013

“Esa tal democracia en Colombia no existe”

La Unidad de Procesos Populares de Bogotá manifiesta a la opinión pública, especialmente a los sectores populares que habitan el territorio bogotano, que la actual decisión tomada de forma arbitraria y antidemocrática por la Procuraduría General de la Nación en cabeza del poco notable y retardatario Alejandro Ordóñez es una muestra evidente de la estrechez política que se vive en Colombia y de que no existen garantías para el ejercicio de las aspiraciones de quienes se atreven a cuestionar la mezquindad del actual sistema político y del modelo económico.
Este tipo de arbitrariedades es tan solo un ejemplo de que al Estado colombiano no le interesa en lo más mínimo que la estructura política corrupta y amañada del país se discuta ni con la insurgencia, ni con gobiernos alternativos, ni mucho menos con el pueblo colombiano.
La destitución e inhabilitación política de Gustavo Petro es ejemplo de todas las formas de violencia ejercida por el Estado, así como lo han hecho con el defensor de derechos humanos David Rabelo, condenado injustamente; la privación de la libertad del líder agrario Húbert Ballesteros; la destitución acomodada de Piedad Córdoba; o los asesinatos y encarcelamientos con montajes judiciales a los campesinos del Catatumbo y del país en general.
Aunque al interior de la Unidad de Procesos Populares no nos adherimos totalmente a la propuesta política del alcalde Petro, no podemos hacer la vista gorda con la importante labor que realizó en la defensa de los derechos humanos y la juiciosa tarea en la denuncia de los nexos entre el paramilitarismo y la tradicional clase política colombiana. Es por ello que rechazamos tajantemente esta decisión.
De esta manera llamamos a la unidad de las organizaciones populares en Bogotá, y convocamos a la realización de una o varias constituyentes que por fin les den la palabra y el poder a los estudiantes, los trabajadores informales, campesinos, madres comunitarias, viviendistas, artistas y, en general, al pueblo bogotano.

martes, 23 de julio de 2013

La Unidad de Procesos Populares de Bogotá se solidariza con la lucha del campesinado en el Catatumbo

Unidad de procesos populares de Bogotá / Lunes 17 de junio de 2013

La actual situación de tensión y protesta social que vive el Catatumbo no es más que el resultado del olvido sistemático que el Estado colombiano ha perpetuado sobre él; la destrucción de la economía campesina, la no garantía de derechos como la salud y educación, la imposibilidad de acceder a servicios públicos dignos, la persecución, estigmatización y señalamiento permanente de parte de las fuerzas represivas del Estado, hacen que su vida, la de miles de campesinos y campesinas, sea insoportable, llevándolos a tomar las vías de hecho y manifestarse para que las administraciones locales, regionales y nacionales se pronuncien sobre estas injusticias sociales.
La barbarie desatada por el paramilitarismo y el terrorismo de Estado desde 1999 dejó marcada en la conciencia de muchos el silencio y el miedo como forma de vida: líderes comunales, campesinos, indígenas, estudiantes y hombres de a pie, fueron presa de la infamia de quienes detentan el poder.
El descubrimiento de valiosos bienes naturales ha atraído múltiples corporaciones trasnacionales, quienes buscan saquear de manera depredadora e indiscriminada la región, generando la degeneración de los ecosistemas, la pérdida de estos bienes y la alteración misma de la vida de los habitantes que son producto mismo de esa naturaleza instrumentalizada para fines egoístas y particulares.
La erradicación de manera forzada y no concertada de los cultivos de uso ilícito lo único que genera es el traslado de estos a otras zonas creando más deforestación y simplemente no ataca las raíces del problema del narcotráfico; las inexistentes vías de penetración y acceso a la región, la falta de puentes para la comunicación veredal, añadido la extranjerización de la tierra, la creación de políticas de agro industria, que solo agudizan la producción del monocultivo y el latifundio, donde las saberes y la cultura campesina se ve sometida al olvido. El desplazamiento forzado como estrategia y consecuencia de quienes se benefician por los vejámenes de la guerra, generando pueblos fantasmas, desarraigo territorial y retornos que solo están sujetos a la voluntad de la población sin garantías de no repetición y reparación integral frente al conflicto social y armado.
Todo esto articulado a propósitos de orden institucional que pretenden el orden de la vida y la dominación territorial: planes minero energéticos, planes militares y de consolidación, que claramente no han sido consultados para su construcción e implementación en la zona con los habitantes, cada uno de estos, afecta, niega y maneja a su antojo a la comunidad del Catatumbo.
Los catatumberos y catatumberas no pretenden ser una comunidad minera, su presente, pasado y futuro, aunque negado, es el de ser campesinos, igualmente tienen fuertes miedos, recelos y desconfianzas frente a la incursión de la fuerza militar colombiana y extranjera debido al proceso histórico que han tenido en la zona, su deseo siempre ha sido el de permanecer en el territorio y desarrollarse en él de manera soberana y autónoma.
Es por todo lo anterior que los campesinos, campesinas e indígenas se han organizado en la Asociación Campesina del Catatumbo y desde allí han generado propuestas alternativas que responden de manera integral a sus necesidades y peticiones más reales; el Campamento de Refugio Humanitario “Territorio De Paz”, La Mesa de Interlocución y Acuerdo – MIA, la Zona De Reserva Campesina, El Plan de Desarrollo Alternativo, propuestas que han sido construidas desde y con las bases de la comunidad.
Es por esto que la Unidad de Procesos Populares de Bogotá y los colectivos a su interior quienes hemos acompañado y hemos sido parte del proceso que llevan los campesinos del Cataumbo, levanta su voz de rechazo y repudio ante los sucesos de los últimos días en donde se ha vuelto a violentar de manera criminal y sistemática a la población que se moviliza en las vías de la región en el municipio de Tibú por la exigencia de respuestas claras ante las peticiones que reiteradamente se le han hecho al estado colombiano.

EXPRESAMOS ante la opinión pública:
1. Que la comunidad del Catatumbo tiene toda la legitimidad y derecho para exigir que le sean resueltos sus problemas estructurales de carácter económico, social y cultural que llevan más de 70 años sin ser resueltos
2. Que históricamente las respuestas del Estado colombiano para cambiar la situación de vida de los pobladores de esta región, han sido escasas e inútiles y solo han estado enmarcados en violencia para estatal y agudización de las condiciones precarias de vida atreves del silenciamiento y el olvido.
3. Que los problemas que afectan a el campo colombiano tienen repercusiones en las ciudades, en especial a lo referente a la soberanía alimentaria
EXIGIMOS ante el estado colombiano:
1. Que se den Soluciones reales integrales para la reparación y no repetición de las víctimas del conflicto armado y social por parte del estado colombiano como único agente responsable de esta guerra de más de 70 años.
2. Que cese la estigmatización que se hace del movimiento campesino en declaraciones de prensa pronunciados por integrantes de las fuerzas armadas del país.
3. Que se finalicen las erradicaciones de cultivos de uso ilícito de manera forzada y no concertada con la población.
 4. Que se detengan todo tipo de proyectos: mineros, militares y de consolidación para el Catatumbo.
5. Que se apruebe inmediatamente la Zona De Reserva Campesina para el Catatumbo y su Plan de Desarrollo Alternativo.
6. Que se de inicio a las investigaciones necesarias de frente a las violaciones históricas a los derechos humanos y ambientales cometidos en la región.

Para nuestros compañeros: campesinos, campesinas e indígenas del Catatumbo,

La vida, porque los han matado, y como instrumento de su muerte, la sevicia la demagogia y la persecución y aun así, ustedes siguen escribiendo en la tierra colombiana historias de resistencia,

La vida, porque se han enfrentado de cara a sus enemigos, nunca se han desvanecido el amor por su libertad,

La vida, porque han utilizado siempre los escudos del amor, la organización y la lucha popular,

La vida, porque están en sus acciones no porque quieran, sino como respuesta a la misma acción del depredador que los a puesto allí,

La vida, porque es allí en su lucha y resistencia donde verán florecer y reflorecer al catatumbo atravesada por la gestación de la alegría definitiva,

La vida, porque en el catatumbo, se construyen y transforman los hombres y mujeres nuevas,


La vida, porque aun en medio de sus muertos, siguen heredando su rebeldía como ofrenda a quienes llevaran su legado, Vida, a la vida misma.